3/9/14

El lustrabotas de Estambul y los cambios a Internet

Casi me atrapa. Suerte que me lo habían advertido. El lustrabotas (o limpiabotas, bolero o shoeshine men, depende donde uno se encuentre) de Estambul tiene una "tecnología" que nunca vi. Está diseñada y aplicada al típico cajón donde contiene los cepillos y las tinturas y cremas para zapatos. Conozco algo de esos cajoncitos ya que de niño jugaba con uno que había sido de mi padre quien, por diversión o necesidad -nunca lo supe o nunca lo quise saber-, lustró algún zapato en la estación de trenes de su pueblo, Zárate, en la provincia de Buenos Aires. A diferencia de mi cajoncito y de los que he visto en Buenos Aires, el cajón del lustra-bota de Estambul permite que, mientras quien lo lleva en la mano camina, una cuerda permite soltar uno de sus cepillos cuando lo desea.

El truco para conseguir clientes es fácil: primero, elige el potencial cliente. Una vez que lo avizora a unos pocos metros, va hacia él en dirección contraria. Justo antes del encuentro, el cepillo cae, pero el lustra-botas simula no advertir la pérdida y continúa su camino. El cliente elegido, educadamente se detiene, levanta el cepillo, da la vuelta y lo llama. El lustrabotas, simula ahora sorpresa y gratitud, se acerca y en un movimiento toma el cepillo, se sienta y comienza a lustrar un zapato. El cliente es ahora el sorprendido, primero piensa que es sólo gratitud, pero al rato advertirá que pagará por el servicio.

Buena idea la del lustrabotas de Estambul. Para lustrar un zapato, lo primordial es que la persona esté detenida. Si estuviera caminando es imposible empezar la operación. Y una vez comenzada, es difícil decir que no o no pagar por ella sin ser demasiado maleducado -sobre todo porque el cliente no sabe del truco, del que se enterará posiblemente si sigue caminando y se da cuenta que a todos los lustra botas se le caen los cepillos!.

Esta semana mi actividad académica es la que me trajo a Estambul, para participar del Internet Governance Forum (IGF) donde se discuten muchas cuestiones vinculadas a regulaciones de Internet. Aquí están presentes personas de sectores de la sociedad civil, de las empresas, de los gobiernos. En las reuniones que asisto, veo demasiados zapatos bien lustrados. Evidentemente, la tecnología funciona bien, por lo que nada le indica al lustra-bota que debe cambiarla. Y mientras aquí se debaten cambios en distintos aspectos que tienen que ver con Internet tal como la conocemos, me pregunto sobre la necesidad de esos cambios. Será que funciona tan mal que los cambios que se proponen hacen falta? O deberíamos hacer como el lustrabotas: si funciona, la "tecnología" que permite ese funcionamiento no conviene cambiarla. Sólo una reflexión para seguir pensando sobre cómo funciona y cómo está gobernado Internet.